EL PODER DE LA MENTE Y EL EFECTO PLACEBO. 6 casos Asombrosos.

EL PODER DE LA MENTE Y EL EFECTO PLACEBO. 6 casos Asombrosos.

El poder de la mente y el efecto placebo. 6 casos asombrosos.

       

        HISTORIA DE UNA OPERACIÓN.

Henry Beecher, un cirujano estadounidense licenciado por la Universidad de Harvard, estaba sirviendo en la segunda Guerra Mundial, se quedó sin morfina.

Hacia el final de la guerra, los hospitales de campaña militares apenas disponían de morfina, por lo que esta situación era muy habitual. En aquella época Beecher estaba a punto de operar a un soldado herido de gravedad.

Temía que al hacerlo sin un analgésico sufriera un colapso cardiovascular mortal. Pero lo que sucedió a continuación lo dejó anonadado. Sin titubear, una de las enfermeras llenó una jeringuilla con una solución salina y se la inyectó al soldado como si le estuviera inyectando morfina.

El soldado se calmó al instante. Reaccionó como si hubiera recibido el fármaco, aunque solo le hubieran inyectado agua con sal.

Beecher realizó la intervención quirúrgica haciéndole un corte en el cuerpo y curándole las heridas, y luego se las suturó, todo ello sin anestesia. El soldado sintió un poco de dolor, pero no sufrió el colapso. ¿cómo era posible, se preguntó Beecher, que el agua salina hubiera actuado como la morfina?

Después de aquel asombroso éxito, siempre que en el hospital de campaña se quedaban sin morfina, Beecher volvía a hacer lo mismo: inyectaba una solución salina como si estuviera inyectando morfina. la experiencia le convenció del poder de los placebos y al volver a estados Unidos tras finalizar la guerra, empezó a estudiar este fenómeno.

        EL PÁRKINSON.

En un estudio, un grupo de investigadores de la Universidad de Columbia británica en Vancouver, informaron a un grupo de pacientes con párkinson que les administrarían un medicamento que haría que sus síntomas mejoraran mucho. En realidad, recibieron un placebo, una mera inyección salina. Incluso a la mitad de los que no habían tomado ningún fármaco les mejoró el control de la función motora después de recibir la inyección.

Los investigadores generaron imágenes del cerebro de los pacientes con un escáner para entender mejor lo que les había sucedido. Descubrieron que quienes habían respondido positivamente al placebo eran los que estaban fabricando dopamina en su cerebro: un 200 % más que antes.

Para obtener el mismo efecto con un medicamento, se tendría que recibir una dosis entera de anfetaminas, un fármaco que sube el estado de ánimo y que también aumenta la dopamina.

        NAUSEAS ANTES DE RECIBIR LA INYECCIÓN.

Según el Instituto nacional del cáncer, cerca del 29 por ciento de los pacientes que se someten a quimioterapia al ser expuestos a los olores y las imágenes que les recuerdan los tratamientos de la quimio sufren un trastorno llamado náusea anticipatoria.

Cerca del 11% de sujetos se sienten tan mal antes de los tratamientos que hasta vomitan. Algunos pacientes con cáncer ya empiezan a sentir náuseas cuando van en coche al ir a recibir la quimioterapia. Antes incluso de pisar el hospital. Otros vomitan mientras están en la sala de espera.

Un estudio del 2001 de la Universidad del centro Rochester para el cáncer, publicado en el Journal of Pain and Symptom Management, concluyó que esperar tener náuseas era el mayor factor predictor de que los pacientes las acabarían teniendo.

La información de los científicos revelaba que el 40% de los pacientes que recibían quimioterapia y que pensaban que se sentirían mal.

—Porque sus médicos les habían dicho que probablemente se sentirían mal después del tratamiento—. Tuvieron náuseas antes de recibirlo.

Un 13% adicional de los pacientes que dijeron no saber con exactitud qué esperar del tratamiento, también se sintieron mal. Pero ninguno de los sujetos que no esperaban tener náuseas las tuvo.

 

        TOCANDO EL PIANO.

En un estudio realizado en Harvard, los participantes que nunca habían tocado el piano. Al practicar mentalmente un sencillo ejercicio de piano ejecutado con cinco dedos dos horas diarias, durante cinco días. Experimentaron los mismos cambios cerebrales que los sujetos que practicaron físicamente la misma actividad, aunque sin mover un solo dedo.

La región de su cerebro que controla los movimientos de los dedos aumentó notablemente. Haciendo que su cerebro fuera como si la experiencia imaginada hubiera ocurrido de verdad.

Los participantes habían instalado un hardware neurológico (circuitos) y unos programas de software, con lo que crearon nuevos mapas cerebrales solo con ayuda de los pensamientos.

En otro estudio realizado con 30 sujetos a lo largo de doce semanas. Algunos de ellos ejercitaron a diario el dedo meñique, y otros en cambio solo imaginaron hacerlo. El dedo meñique de los sujetos del grupo que lo ejercitó físicamente se fortaleció en un 53 por ciento. El de los que solo se imaginaron que lo hacían, en un 35 por ciento.

Su cuerpo había cambiado como si ellos hubieran vivido la experiencia física en la realidad exterior una y otra vez, pero solo la habían experimentado mentalmente. Su mente había cambiado su cuerpo.

        INCREMENTO DE LA MASA MUSCULAR.

Diez voluntarios, se imaginaron que hacían flexiones de bíceps con uno de sus brazos con la mayor fuerza posible cinco veces a la semana. Los investigadores, grabaron la actividad cerebral eléctrica de los sujetos. Durante las sesiones y midieron su fuerza muscular cada dos semanas.

La musculatura del bíceps de quienes solo se imaginaron el ejercicio aumentó en un 13,5 %. En solo varias semanas, mantuvieron este aumento durante tres meses después de dejar el entrenamiento. Su cuerpo respondió a una nueva mente.

Otro ejemplo es el de un estudio francés. En el,  se comparaba a sujetos que levantaban pesas de distintos kilos, ya sea físicamente o imaginándoselo. Los que imaginaron estar levantando las pesas más pesadas, activaron más sus músculos que los que imaginaron levantar pesas más ligeras.

En estos estudios sobre el repaso mental, los participantes lograron aumentar perceptiblemente la fuerza física usando solo sus pensamientos.

        CAMARERAS DE PISO.

El estudio del 2007 de la Universidad de Harvard realizado por las psicólogas Alia Crum y Ellen Langer. En el, participaron 84 limpiadoras de hoteles.

Al inicio del estudio, ninguna de las limpiadoras sabía que el trabajo rutinario que realizaba. Excedía las recomendaciones del jefe del servicio Federal de sanidad. Sobre la cantidad saludable de ejercicio diario (treinta minutos).

De hecho, el 67 por ciento de las mujeres dijeron a los investigadores que no hacían ejercicio con regularidad. El 37% afirmó no hacer ningún tipo de ejercicio. Después de esta evaluación inicial, Crum y Langer dividieron a las limpiadoras en dos grupos.

Al primero le explicaron que su actividad estaba ligada a una cantidad de calorías quemadas. Que por el mero hecho de realizar su trabajo ya estaban haciendo suficiente ejercicio diario.

En cambio, al segundo grupo no le dieron esta clase de información.

Un mes más tarde los investigadores descubrieron que las mujeres del primer grupo habían perdido por término medio 1 kilo. El porcentaje de su grasa corporal había disminuido y la tensión arterial sistólica les había bajado en general 10 puntos. Aunque no hubieran hecho, ninguna otra clase de ejercicio adicional fuera del trabajo, ni cambiado sus hábitos alimenticios.

Sin embargo, las mujeres del grupo de control que realizaban el mismo trabajo. No experimentaron ningún cambio.

Fuente, El Placebo Eres tu. Joe Dispenza.

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