Efecto Nocebo. Sobredosis Por un Placebo.

Efecto Nocebo. Sobredosis Por un Placebo.

HISTORIA DE UNA SOBREDOSIS DE PASTILLAS. EL EFECTO NOCEBO.

Fred Manson, un estudiante de posgrado de 26 años cayó en una depresión cuando su novia rompió con él. Pero de pronto vio en un periódico el anuncio de un ensayo clínico sobre un nuevo medicamento antidepresivo y decidió participar.

Cuatro años antes, había tenido un brote depresivo y el médico le había recetado un antidepresivo a base de amitriptilina (elavil). Pero se había visto obligado a dejarlo por la somnolencia y el embotamiento que le causaba.

El medicamento era demasiado fuerte para él. Y ahora esperaba que ese nuevo fármaco tuviera menos efectos secundarios. Cuando ya hacía cerca de un mes que participaba en el estudio, decidió llamar a su antigua novia.

Los dos se pelearon por teléfono y Mason después de colgar, agarró en un arrebato el frasco de pastillas del ensayo clínico y se tragó las 29 que quedaban con la intención de suicidarse. Pero al instante se arrepintió.

Salió de su casa corriendo y, tras pedir ayuda a gritos, se desplomó. Una vecina le oyó gritar y al salir al pasillo del edificio se lo encontró tendido en el suelo. Retorciéndose de dolor. Mason le contó que había cometido un terrible error al tomarse las pastillas, pero que no se quería morir.

Cuando le pidió que lo llevara al hospital, su vecina así lo hizo. Mason llegó a urgencias pálido y sudoroso, con una tensión de 80/40 y un ritmo cardíaco de 140 pulsaciones. Respirando agitadamente, no cesaba de exclamar: «¡no quiero morir!»

Cuando los médicos le examinaron, vieron que lo único que tenía era la tensión baja, el pulso acelerado y la respiración agitada. Aun así, Mason estaba aletargado y arrastraba las palabras al hablar.

El equipo médico decidió administrarle suero intravenoso. Le hicieron análisis de sangre y de orina, y le preguntaron cuál era el medicamento que había tomado. Mason no podía recordar el nombre del fármaco.

Les dijo que era el antidepresivo experimental de un ensayo clínico. Luego les entregó el frasco vacío, pero en la etiqueta no aparecía el nombre del medicamento. Solo la información sobre el estudio.

Así que no podían hacer más que esperar los resultados de los análisis. Controlar sus constantes vitales para asegurarse de que no empeorase de golpe. Y esperar a que el personal del hospital pudiera contactar con los investigadores que estaban realizando el ensayo clínico.

Al cabo de cuatro horas, después de que los resultados de los análisis salieran totalmente normales. Llegó un médico que había participado en el estudio del fármaco experimental.

Al consultar el código de la etiqueta del frasco vacío de las pastillas de Mason, lo cotejó con la información recabada en el estudio. Les dijo que Mason había estado tomando un placebo y que las pastillas que había ingerido no contenían ningún fármaco.

Milagrosamente, a los pocos minutos a Mason se le normalizó la tensión arterial y el pulso. Y como por arte de magia, dejó también de sentirse soñoliento. Mason había sido víctima del efecto nocebo: una sustancia inocua que, gracias a sus intensas expectativas, le había producido efectos perjudiciales.

¿Es posible que los síntomas se los hubiera provocado el hecho de esperar sufrirlos después de tragarse un buen puñado de antidepresivos?

 ¿Puede que su mente,se hubiera apoderado de su cuerpo, llevada por las expectativas de lo que parecía ser la perspectiva más probable, hasta el punto de materializarla?

¿Le pudo haber ocurrido aunque esto significara que su mente se había ocupado de unas funciones que normalmente no están bajo nuestro control?

Y si esto fuera posible y nuestros pensamientos pudieran hacernos enfermar, ¿acaso no podríamos también usarlos para curarnos?

Varios ensayos clínicos realizados vienen a decirnos; que en un mismo entorno las personas de mentalidad positiva tienden a crear situaciones positivas y las de mentalidad negativa tienden a crear situaciones negativas.

Este es el milagro de nuestra ingeniería biológica individual dotada de libre albedrío. Si bien no se conoce exactamente cuántas curaciones médicas proceden del efecto placebo. Henry Beecher, en 1995, afirmaba que eran un 35% de ellas. Pero las investigaciones actuales demuestran que puede oscilar del 10% al 100%, la cantidad total es sin duda muy importante.

Por tanto, debemos preguntarnos:

¿Cuál es el porcentaje de enfermedades y trastornos debidos a los efectos de los pensamientos negativos en los nocebos?

Teniendo en cuenta que las investigaciones científicas más recientes en el campo de la psicología. Estiman que cerca del 70% de nuestros pensamientos son negativos y redundantes. La cantidad de enfermedades que podemos crear inconscientemente debido al efecto nocebo es tremenda. Sin duda mucho más elevada de lo que creemos. Esta idea tiene sentido, dado que muchos trastornos mentales, físicos y emocionales parecen surgir de la nada.

Fuente, El Placebo Eres Tu, Joe Dispenza. Reflexiones propias.

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